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En 1995, el chef Rodrigo Llanes dio vida a “El Jolgorio” en Coyoacán con la inquietud de crear un espacio en donde los comensales disfrutaran una deliciosa comida mediterránea en un agradable lugar que los invitara a relajarse y disfrutar del placer de comer. En 2007 El Jolgorio es reconocido con el Trofeo Internacional de Turismo, Hostelería y Gastronomía que otorga desde hace 32 años el prestigiado Trade Leader’s Club con sede en más de 40 países. Este reconocimiento fue un impulso para buscar una mayor proyección.
“Hace poco más de un año nos reunimos mi buen amigo Rodrigo y su abuelo, Don Juventino Castro y Castro, en una comida casual, de amigos, y decidimos asociarnos. Cada uno de nosotros hemos aportado parte de nuestro ser, de nuestras diferentes personalidades e inquietudes para crear este sueño que hoy es una realidad”, comentó emotivamente Víctor Trujillo.
Como una conmemoración al momento en que el proyecto fue concebido por los tres socios, se exhibe en la escalera que sube al tercer piso, el mantel del restaurante donde juntos, plasmaron sus ideas.
El lugar ya estaba previsto y el destino jugó un papel clave, pues las instalaciones que compraron para llevar a cabo el proyecto fueron reconocidas posteriormente por la abuela de Rodrigo, como la casa que había sido de sus abuelos, es decir, la casa de los tatarabuelos del chef Llanes. No cabía la menor duda, tenía que ser ahí.
El inmueble es una antigua casona de principios del siglo XX, propia de este barrio caracterizado por su historia, sabor y tradición, que cuenta con elementos arquitectónicos originales de la época como los marcos de las ventanas, los pisos de madera y un vitral multicolor en el techo del tercer piso. Otra característica que evoca la historia de esta casa, son sus pisos originales, cuyas losetas están dispuestas según la tradición musulmana: una pieza es colocada en la forma contraria a las demás, lo que refiere a la imperfección del ser humano con relación a la perfección de Dios. Comparte esta nota:
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